Aprendiendo a decir no

Actualizado el 26 de septiembre, 2016

¿Por qué nos cuesta tanto decir “no”?

Es curioso lo que nos cuesta afrontar el rechazo, incluso cuando estamos en la parte “rechazante” de la ecuación.

Decirle a alguien “quizás” o “lo vamos viendo” cuando desearías con todas tus fuerzas decir que “no”, es mentirle a esa persona a la cara.

Mentir para no hacer daño, es crear una falsa sensación de tranquilidad pasajera.

Por que, por experiencia, al final la otra parte sabrá tus intenciones, pero esta vez con el encabronamiento acumulado de la incertidumbre, y tu serás el culpable.

Publicado en Desarrollo Personal

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