Rework: El libro perfecto

Publicato el 17 de octubre, 2016

Mi opinión

Con este libro me ha pasado una cosa maravillosa: lo podría haber escrito yo.

Tiene mi voz, mis opiniones y mi filosofía vital y empresarial.

El libro está escrito de forma muy directa, con capítulos cortos que expresan las ideas de la forma más clara posible.

Algunas ideas que plantea y suscribo:

Desde hoy, es el libro que voy a recomendar a cualquiera que tenga un negocio o se esté planteando crear uno.

Es la plantilla perfecta para crear una cultura en torno a tu negocio que dure para siempre.

Notas y lecciones

Prepárate por que este es el libro en el que más notas he tomado, así que aquí van todas en el espíritu del libro: cortas y al grano.

Muerte a los workaholics

Trabajar hasta la estenuación no tiene sentido.

Crea ansiedad a los demás trabajadores y es un sintoma de alguien que soluciona las cosas con horas en vez de con inteligencia.

Soluciona tus propios problemas con tu negocio

Creando un negocio basado en solucionar tus propios problemas te permite enamorarte de tu proyecto y desaparece el concepto de “trabajo”.

No tengo tiempo es una excusa

Siempre hay tiempo si lo empleas adeacuadamente.

Eliminando un par de horas de Playstation a la semana, puedes hacer maravillas.

Ten opiniones fuertes

Si no sabes cual es tu opinión, todo se convierte en discusiones eternas.

Cuando tienes tu propia visión sobre las cosas, el camino es obvio.

Aprovecha ahora que tu negocio es pequeño

El mejor momento de tu negocio es cuando empieza. Ser pequeño te permite cambiar cualquier decisión rápidamente y experimentar a lo loco.

En el momento que empiezas a ganar masa, cada vez es más difícil cambiar de dirección.

Aprovecha las dificultades

Deja de quejarte por la falta de dinero, tiempo o experiencia.

Menos es más. Todas estas dificultades se convierten en creatividad.

Antes de ponerte a llorar, piensa cómo aprovechar estas dificultades para automatizar procesos y optimizar el proyecto.

Crea un producto pequeño, no un producto de mierda

Puedes convertir un montón de buenas ideas en una mierda de producto intentando implementarlas todas a la vez rápidamente.

Es imposible hacer todo a la vez, y encima hacerlo bien. Tu tiempo, recursos y concentración son finitos.

En vez de hacer todo a la vez, intenta hacer algo pequeño muy bien y crece desde ahí.

Empieza por el centro

Hay cosas que puedes hacer, y hay cosas que debes hacer.

Las cosas que debes hacer son las que debes atacar primero.

Al principio, olvídate de los detalles

No pierdas el tiempo en decisiones que no te llevan a ninguna parte.

En los inicios, ignora los detalles y centrate en crear algo básico y funcional.

Los proyectos largos te matan

Los proyectos largos acaban con tu moral. Cuanto más tardas en terminar un proyecto, menos probable es completarlo, y mucho menos lanzarlo.

Toma decisiones, divide tu proyecto en otros más pequeños y funcionales y te mantendrás motivado continuamente.

Ante los problemas, elimina

Lo habitual ante los problemas es poner solución con más medios, más tiempo, más dinero…

Todo eso se traduce en crear problemas más grandes.

La decisión correcta es eliminar todo lo prescindible y atacar el problema desde lo básico.

El contenido es lo importante

Es común obsesionarse con las herramientas en vez de lo que haces con ellas.

El contenido es lo que importa. Puedes tener un equipamiento de última generación, pero si no tienes nada que decir, pues eso, no tienes nada que decir.

Vende tus subproductos

Todo tiene un subproducto. Cuando creas algo, siempre creas algo más.

Los leñadores venden el serrín, y tu puedes vender la herramienta interna que usas para comprimir imágenes para tu web.

Lanza tu producto

Si tu producto es funcional, lánzalo.

No importa que tengas una lista de funciones que añadir. Si el producto hace lo que necesita hacer, está listo.

No retrases el lanzamiento por un par de tonterías. Lanza ahora y arregla sobre la marcha.

Razones para abandonar

Una vez que entras en la rutina, es fácil seguir trabajando en un proyecto.

Es más difícil levantar la cabeza y preguntarte por qué estás trabajando en el proyecto.

No te enamores de nada, si debes cambiar algo o abandonarlo, hazlo.

No hace falta que sea perfecto. Bueno es suficiente.

Si eres capaz de hacer algo suficientemente bueno, no gastes más tiempo y recursos en crear algo perfecto.

Además, siempre puedes transformar algo bueno en algo fantástico un poco más adelante.

Tus predicciones no valen para nada

Tus predicciones nunca se ajustan a la realidad.

Los imprevistos aparecen tarde o temprano y cambian tus predicciones por completo.

Por eso no tiene sentido predecir lo que va a suceder dentro de unas semanas, meses y no digamos años.

Lo inteligente es dividir tu proyecto en micro tareas que te permitan estimar en días. Es posible que te equivoques, pero reduces al mínimo el margen de error.

Prioridades

No clasifiques tus tareas en distintos niveles de prioridad.

Estos niveles son completamente arbitrarios y al final, todo acaba en la pila de “alta prioridad”.

En su lugar, prioriza de forma visual: haz una pila y pon lo más importante en primer lugar.

Cuando termines con esa tarea, la siguiente se convierte en la más importante.

De esta forma, no tienes más de una tarea prioritaria a la vez.

Destíla tu propio ser en tu producto

Convierte tu filosofía propia en la de tu producto. Cómo lo vendes, cómo lo publicitas, cómo explicas a la gente de qué se trata…

De esta forma, los competidores te pueden copiar, pero no pueden copiar el “tu” en tu producto.

Habla sobre lo que no te gusta

Si piensas que un competidor no es respetable, dilo en público.

Cuando hablas claro, el público que comparte tu opinión se une a ti y se convierte en tu ejército.

Pasa de los competidores

No tiene sentido prestar atención a cada movimiento de la competencia.

Al final, vives esclavo de cada movimiento y lo único que haces es reaccionar a sus productos.

“No” es tu respuesta por defecto

Adquiere el hábito de decir “no” a todo, incluso a las buenas ideas.

La gente evida dar negativas por miedo a la confrontación, y el resultado es mucho peor: acabas atrapado en mil proyectos que no te permiten centrarte en nada.

Vive enseñando

Convierte la enseñanza en tu medio de marketing.

Enseñar a tus potenciales clientes te convierte en un referente de tu industria y atrae todo tipo de público de lo más insospechado.

Piensa en los chefs y sus libros de recetas.

No tengas miedo de mostrar tus defectos

No te preocupes de cómo deberías hablar o actuar. Muestra tu verdadera personalidad, con virtudes y defectos.

La mayoría de la gente disfruta con las cosas auténticas, no perfectas.

Todo es marketing

No creas que el departamento de marketing es el único que se encarga de la publicidad.

Todo lo que rodea a tu producto es marketing: el envoltorio, cómo contestas a los clientes, cómo diseñas tus emails, el contenido que escribes en tus redes sociales…

El mito del éxito repentino

Nadie tiene éxito de un día para otro.

Cuando investigas en estas historias de éxito repentino, resulta que la persona lleva años posicionandose en la situación que ha generado ese éxito.

Empieza a construir tu audiencia hoy y situate en esa posición que te dará el éxito en un futuro.

La importancia de la escritura

Saber escribir es un síntoma de claridad mental.

Los grandes escritores son grandes comunicadores y hacen que las cosas sean fáciles de entender.

Pedir perdón

No hay forma fácil de pedir perdón, pero hay formas muy malas de hacerlo.

La peor es pedir perdón culpando a la otra parte del error.

Por ejemplo: “Lo siento si te ha molestado”, “Lo siento si no crees que he estado a la altura”.

¿Te das cuenta del condicional “si” y la inversión de roles?

Las decisiones son temporales

No pienses en posibles problemas futuros que ni siquiera sabes si van a llegar.

Si empiezas a tomar decisiones hoy sobre esos problemas, es posible que te estés cerrando a muchas posibilidades.

Hazlo ahora

Si quieres hacer algo, hazlo ahora.

No lo pongas en la lista de espera hasta dentro de un mes.

Hazlo mientras tengas ese fuego interior.

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